lunes, 18 de abril de 2016

EL ÉXITO


 


Recupero una cosa que escribí en 2008 y que creo que enlaza con varias conversaciones que he tenido en estos días con algunos amigos al hilo de diferentes asuntos: la educación, las emociones, la corrupción con la que nos desayunamos todas las mañanas… En fin, sigo pensando lo mismo que cuando lo escribí y me parece que resume lo que opino sobre las miserias entre las que no tenemos más remedio que nadar cada día. Poco ha cambiado el panorama en estos años, excepto en que ya se ve claramente hacia donde conduce tanta brillantez aparente, aunque no estoy muy seguro de que hayamos aprendido la lección.


 

 
EL ÉXITO


Vivimos en la sociedad del éxito. Hablo del éxito económico, claro, y del profesional, como vehículo para lograr la mejor posición económica posible.

 

Lo que, según una encuesta realizada por la Comunidad de Madrid y publicada hoy por el periódico 20 Minutos, nos preocupa más a los padres son las notas de nuestros amados niños. Por encima de todo lo demás. Si se drogan, si sufren acoso en el colegio, si respetan las normas en nuestros hogares –cito textualmente-  nos preocupa, claro, pero que no consigan unas notas que les garanticen ser aptos para la competición en la que les va a tocar batirse, eso sí que nos quita el sueño.

 

Y luego está lo del bilingüismo –tan de moda en estos días de campaña electoral- tan traído y tan llevado. ¿Nos preocupa que nuestros hijos puedan viajar por el mundo sin complejos y con la posibilidad de que se entiendan con el resto del personal?, ¿o realmente, lo que queremos es que queden en un buen lugar cuando les hagan una entrevista de trabajo en una multinacional para optar a algún cargo directivo?

 

¿Qué es el éxito? No quiero imaginarme una sociedad sin artistas, panaderos, carpinteros, artesanos… en la que todos seamos directores de banco. Bilingües, of course.

                                                                                 

20 de febrero de 2008