viernes, 27 de septiembre de 2013

TIENE GRACIA

Daniel San José escribió obras de teatro, artículos, poesía... El sainete Tiene gracia data de 1.923, durante su estancia en Santander. Tenía diecinueve años. Típica obrita con temática humorística y castiza de la época, en la que queda patente lo que echaba de menos a su gente y al barrio donde había nacido y crecido. Lo dedicó a Lucía Carrascosa, una de las hermanas de mi abuela. Nunca sabremos si se llegó a representar en alguna ocasión.





 
Dedicatoria - A Lucía Carrascosa, cuarta de este apellido que en la Prospe luce, triunfa y conquista. Malgenio, chulilla, buena y guapetona... con un carro de recuerdos. Daniel.
 
 
Así comienza:
 
Tiene Gracia
 
Esquina, en el simpático barrio de La Prosperidad, de un café donde los domingos hay baile, pollos y niñas bonitas.
 
Se puede ver encima de una de las puertas una tabla que dice "Café antiguo de La Prosperidad". Es invierno pero no hace mucho frío; llevará ella un mantoncillo negro, una falda airosa y unas zapatillas negras con unas medias negras de seda. En la mano una flor y en los labios una sonrisa mil veces más bonita que la flor.
 
Llega ella por la izquierda y al tocar en la esquina se detiene unos minutos.
 
Habla chulilla aunque no predomina en ella la parte seria; si no por el contrario la gracia fina...

 

viernes, 6 de septiembre de 2013

MÉLIÈS Y EL CINE BAHÍA

 
 

Es cierto que tengo algo de arqueólogo aficionado y que me recreo, seguramente demasiado, en los recuerdos y en el pasado. Pero no lo puedo evitar...
La semana pasada estuvimos viendo en el Caixa Fórum una exposición sobre George Méliès y los inicios del cine. Reconozco que  Méliès es una de mis debilidades y que ese mundo de linternas mágicas, zootropos, antiguos trucos de magia, maquetas teatrales y lunas con cohetes en un ojo, me ilusiona y me atrae como pocas otras cosas. Disfrutamos mucho, y no pude dejar de pensar qué hubiera sido si todos aquellos maravillosos artilugios no le hubieran interesado a nadie a lo largo del tiempo. Sería imperdonable que la gente de ahora, los frikis a los que nos entusiasma ese mundo, y todos los demás, personas que acuden de manera fortuita y lo descubren,  estudiosos, cinéfilos  y curiosos, nos lo perdiéramos.
 
Este verano, en Santa Pola, como tantas otras veces desde mi infancia, pasé por la puerta del Cine Bahía. Este cine, como el Apolo y el Paz, también en Santa Pola, y el Galaxia de mi barrio, son esos lugares donde empecé a amar el cine y donde descubrí mundos fascinantes que quedaron en mi memoria para siempre. También, donde aprendí muchas de esas cosas que no te enseñan en el colegio. Ninguno de esos cines funciona en la actualidad. Los tiempos que corren y su fiebre de centros comerciales, ordenadores, grandes cifras,  videoconsolas, consumismo desmedido, y también, ¿por qué no decirlo?,  la falta de interés, los ha aniquilado.
Tanto el Bahía como el Paz eran cines de verano. El Apolo y el Galaxia no. Donde estuvieron los tres últimos se levantaron sendos supermercados. En cambio el Bahía se resiste a dejarse ocupar. Desconozco la situación legal de ese local-terraza al aire libre, donde lo único que se vislumbra, desde una grieta en la puerta, es la pantalla… y las taquillas, en el exterior, donde tantas veces compré entradas, y que hoy me siguen pareciendo dos pequeños ojos por los que asomarse a un mundo mágico. Supongo que tendrá un dueño que espera tiempos económicos mejores para quitarse ese engorro de encima, o a lo mejor es alguien enamorado de su cine que se resiste a que sea derribado y borrado de la faz de la tierra como si nunca hubiera existido. No lo sé. Lo que no deja de sorprenderme cada vez que me topo con él, es esa impresión de que no le interesa a nadie. Sobre todo, me apena que la concejalía de cultura no sea capaz de convertir ese solar con tantas posibilidades en un espacio de verano donde puedan desarrollarse multitud de actividades. Desde programar cine, teatro, música o danza, a organizar exposiciones de fotografía, pintura... donde los colegios puedan desarrollar sus funciones de fin de curso, y los músicos puedan tocar para su público. 
 
En algún periódico local leí que el ayuntamiento presentaba sus presupuestos para el próximo curso. Unos presupuesto realistas, sostenibles (como no) y austeros, literalmente. Me parece que se trata de otra cosa y que nada tiene que ver con crisis económicas. Todo se queda para moros y cristianos, con todo mi respeto hacia los moros y los cristianos. Creo que es falta de interés y de imaginación. Realmente, corren malos tiempos para la lírica.
 
Pobre Méliès y pobre Cine Bahía!
 
 

 


sábado, 27 de julio de 2013

ANTIGUOS COMERCIOS DE LA PROSPE

Es entrañable descubrir y recordar los antiguos anuncios publicitarios de algunos comercios, en este caso de los barrios de Guindalera y  Prosperidad de Madrid. Imaginativos, curiosos, con frases de reclamo realmente graciosas, quizás un poco ingenuas... A continuación, una muestra de los que aparecían regularmente en las publicaciones del Hogar Recreativo y Cultural.

 

 

 
 

 
 
 
 

 

Gracias al apoyo de algunos comerciantes del barrio, el Hogar publicaba su boletín mensual.

 

 

 

En el balance de cuentas general del Hogar de 1932, aparecen las compras de materiales a algunos comercios que  todavía existen en la actualidad, como la ferretería Sirera o la droguería Segoviano,  según parece, proveedores habituales. Atención a los conceptos e importes anotados.



 

 
 
 

martes, 25 de junio de 2013

LAS PALABRAS

Las palabras son importantes y no creo en eso de que se las lleva el viento. Depende mucho de quien, como, cuando y para qué se digan.

Hay palabras que, de tanto abusar de ellas, pierden cualquier credibilidad y sentido. Algunos, aquellos que de una manera vergonzosamente pretenciosa las utiliza, aquellos que se precian de estar en la pomada, las repiten y las contagian, como si pensaran que el resto de sus compañeros de especie somos memos, cuando en realidad cualquiera que se pare a pensarlo se da cuenta de que obedecen a las estrategias más elementales y zafias de manipulación.

Reinventarse, sostenible, ejercicio de responsabilidad, dinamizar, recursos humanos, emprendedor....¿os suenan? Hay muchas más y cada momento tiene las suyas. Palabras de moda que pasan y caen en el olvido, hasta la implantación de otras nuevas con las que los especialistas esperan las reacciones del público: ¡Que bien habla!, ¡vaya cabeza!, ¡este -o esta- sí que sabe!...

Me quedo con las palabras sencillas, esas que emocionan y mueven el corazón, esas que huelen a verdad. ¿Las otras? Pasan y nunca más se supo de ellas.

sábado, 1 de junio de 2013

EL LABORATORIO ABELLÓ

El Laboratorio Abelló se encontraba en el antiguo número cinco de la calle Vinaroz. Durante un largo periodo de tiempo trabajaron en él muchos vecinos de La Prosperidad, sobre todo mujeres. Alejandrina Vargas, mi madre, ingresó en octubre de 1.948 y trabajó allí durante ocho años.

Estas son algunas imágenes de ese tiempo.

 
8 de febrero de 1.949 (Plaza Moret)
Alejandrina, Marcelina, Mª Antonia, Angelines, Isuca, Cari,
Paquita y Maruja, empleadas del Laboratorio Abelló
 
 
 
 
 

martes, 21 de mayo de 2013

SALBI SENANTE


Hace tiempo que vengo dando vueltas a escribir algo para este blog sobre Adolfo Marsillach. Cosa nada fácil. ¿Cómo expresar de una manera más o menos concisa todo lo que me ronda y quisiera contar? Como la vida nos va dando pautas y, a menudo, nos sorprende y nos da la brújula para seguir el camino, hoy se ha cruzado en el mío, Salbi Senante. De Adolfo, hablaré otro día.

No nos veíamos, probablemente, desde hace once años, cuando compartimos la noche fatídica de la muerte de Adolfo. Quizás hemos coincidido después rápidamente en alguna otra ocasión, pero el recuerdo de aquella noche es tan potente que ha borrado lo siguiente. Y es muy significativo que hable primero de ella, porque gracias a Salbi tuve la suerte de trabajar con él, conocerle, tratarle, admirarle, quererle…. y por ese orden. Con ella empezó la mejor etapa profesional, y en muchos aspectos también personal, de mi vida. Una etapa que no volverá. Una experiencia que me marcó para siempre.

Creo que la conozco bien. Hoy me he encontrado a la misma Salbi de siempre, a la que conocí hace veintitantos años, con esa apariencia y fama de persona dura e inflexible, pero que se quiebra irremediablemente si algo le toca el corazón. Soy especialista en este tipo de personas. Las detecto y las reconozco inmediatamente. He visto a la misma Salbi que se emociona y es incapaz de frenar el llanto, recordando un momento determinado o a la gente que ha querido. Todos estos años se le han venido encima cuando ha pasado a la tercera planta del ministerio, donde nos conocimos, y donde me dio el relevo, sin saberlo en ese momento.

Trabajadora incansable, disciplinada, máquina de contar anécdotas, amiga de sus amigos, persona leal donde las haya… y franca, en cualquier circunstancia. Ella me enseñó un ordenador por primera vez y muchas otras cosas.

Desde niño me enseñaron que de bien nacido es ser agradecido. Por eso, desde aquí, mi cariño, mi lealtad y  mi agradecimiento para siempre.

sábado, 18 de mayo de 2013

MEDIO PAN Y UN LIBRO

Descubro las palabras que García Lorca dijo en la inauguración de la biblioteca de Fuentevaqueros, primera en la provincia de Granada, en septiembre de 1931. Parecen escritas ayer y creo que es un buen momento para recordarlas.

 

"Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. «Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre», piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.
 
Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada.
 
No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.
 
Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?
 
¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: «amor, amor», y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: «¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!». Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.
 
Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: «Cultura». Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz".