martes, 30 de junio de 2026

NI UN SOLO DÍA

Hoy cumplirías años. Ya no quiero saber ni cuantos... ¿qué más da? Estás en ese lugar donde no pasa el tiempo y seguramente serás joven por siempre jamás. Hace casi cuatro que te fuiste y sigo haciéndome preguntas que seguirán sin respuesta hasta el último de mis días, me temo. 

Todos tenemos luces y sombras. Frente a esos lados tuyos que no comprendo y los que comprendo pero no me gustan, he decidido quedarme con tus luces y tu mejor cara; con tu bondad, tu humor inteligente y tu inteligencia ingenua. Y con tu voz, que resuena en mis oídos cada día aunque dicen que el tiempo hace que se nos olviden las voces de los que ya no están. Pero sobre todo con tu risa que escucho cada vez que oigo la mía.

Nunca te voy a olvidar. Ni un solo día de mi vida.

                                                                                                        Tu chache


30 de junio de 2026











jueves, 23 de abril de 2026

MARAVILLAS DEL MUNDO

Se cree que el veintitrés de abril de 1616 coincidieron las muertes de Miguel de Cervantes y de William Shakespeare, nada más y nada menos, y por esta  razón se celebra desde hace años el Día del Libro. Además es San Jorge, Sant Jordi en Catalunya, día de la rosa y el libro, muy celebrado en esa tierra.

Agradezco a la vida haber tenido la suerte de crecer entre libros. No fui un buen estudiante pero sin embargo desde muy pequeño curioseaba todos los libros que me encontraba por casa, sin distinción por edad ni temática, así que además de lo que discretamente he leído a lo largo de mi vida  -marca que siempre se puede mejorar - tengo interiorizados autores, títulos e imágenes que de no haber tenido al alcance de mi mano a lo mejor ni siquiera conocería.

En estos días de reencontrarme conmigo mismo y con la casa donde nací, recuerdo, recupero y guardo como oro en paño joyas que me han hecho como soy. No puedo explicar la emoción que siento al toparme con libros que hacía años que no veía y que ni siquiera recordaba.

Uno de ellos entre los muchos de los que podría hablar pero que simboliza muy bien esos ratos muertos de un niño pasando páginas y viendo fotografías de países lejanos, lugares increíbles y  monumentos desconocidos actuales y de la antigüedad, es Las maravillas del mundo. Con él, seguramente en una tarde calurosa de verano sin móvil ni internet,  supe por primera vez que existía una estatua gigante de una mujer con una antorcha en una mano y una corona de pinchos en la cabeza a las que la gente accedía en ascensor y se asomaba por unas ventanas; un gran Buda japonés de setecientos años; el legendario y fantástico Coloso de Rodas con las piernas separadas para que los barcos pasasen entre ellas; una Torre Eiffel tan resplandeciente en una de las fotografías que a mí me parecía de oro; las cataratas Victoria y, por encima de todas esas fantasías, una imagen a dos páginas del Monte Rushmore, una montaña en Dakota del Sur con las gigantescas caras de cuatro de los presidentes de Estados Unidos esculpidas en ella que a mí me impresionaba tanto que me hacía volver a verla una y otra vez. Luego me enteré que muchos años después la comunidad india comenzó la talla del monumento al legendario jefe indio Caballo Loco muy cerca del Monte Rushmore para reivindicar la tan maltratada cultura indígena norteamericana y que aún hoy no se ha concluido.

Lugares que ni remotamente soñaba con que se podían conocer.

Es importante celebrar el Día del Libro pero sobre todo es importante que todos los niños y niñas sepan que hay muchas maneras de viajar y tengan acceso a  la cultura, la información, al arte, el conocimiento y  la belleza. Nos hacen mejores.





miércoles, 8 de abril de 2026

SOÑAR

Me he hecho mayor. No solo porque hace poco tiempo haya cumplido sesenta años, que se dice pronto. Además, y sobre todo, he perdido ese lugar privilegiado que significaba ser el niño de la familia. De golpe y porrazo ya no queda nadie que me llame así y cuesta acostumbrarse. Uno se iba escapando como podía del uniforme de adulto a pesar de ser marido y padre de tres mujeres de peso, en el más amplio sentido de la palabra. Y de tener una edad, claro.

Pero ya no hay escapatoria, así que intento cada día prepararme para la vida que queda. Seguro me deparará experiencias maravillosas pero, inevitablemente, la viviré como alguien nuevo, diferente.

Quizás ya lo traía de fábrica pero a pesar de ser el pequeño de la familia desde siempre me tocó el papel de sensato, maduro, de "niño bueno". ¡Un plasta, vamos! Algo que he arrastrado hasta ahora. Y contra ese niño continúo peleándome e intentando decirle adiós todos los días por supervivencia, por salud mental y hasta por consejo facultativo. Debo dejarle atrás y crecer, esa palabra que tanto aterraba a Peter Pan...y a mí.

La vida nos va llevando y ya no hay alternativa, tengo que dar la bienvenida al Carlos adulto y decir adiós a Carlitos, el crío que ya creció y aunque anda desorientado debe descubrir que de la misma forma que fue un niño mayor a lo mejor ahora puede ser un adulto joven. Solo hay que soñar.


"No dejes nunca de soñar. Solo quien sueña aprende a volar"

James Mattheuw Barrie






martes, 20 de enero de 2026

LA CHICA DE IPANEMA

Todos los que nos conocéis sabéis lo que ha significado mi madre. Junto a mi padre han formado una pareja poco común durante muchísimos años y hemos tenido mucha suerte de tenerlos. Nunca fueron unos padres al uso ni han sido unos abuelos al uso.

Ha sido una persona bondadosa y discreta que ha pasado por la vida de una manera elegante. Una vida nada fácil llena de complicaciones, empezando por la experiencia de conocer una guerra entre hermanos y en el caso de su familia no es solo una frase hecha. Una guerra en la que se quedó sin padre con cuatro años. Después un internado, trabajar desde muy jovencita para ayudar a su familia, tener que enfrentarse con veintitantos años a la discapacidad y enfermedades de una hija en una época nada fácil para ello, vencer a un cáncer, perder dos hijas... y para colmo, un maldito infarto cerebral que ha conseguido ganar la partida y se la ha llevado.

Afortunadamente, en el otro lado de la balanza, ha conocido el amor, ha querido y ha sido muy querida. Ha tenido muchos momentos de felicidad y ha llegado al final valorando lo bueno de la vida.

Solo puedo estar agradecido por haber podido tenerla como madre. He aprendido solo con mirarla que hay que enfrentar las cosas con valentía, sin alardes y ser lo mejor posible. 

Adiós mamá, la chica más guapa de la playa. Reparte besos a todos por allí arriba. Te queremos mucho.


                     20 de enero de 2026









sábado, 19 de julio de 2025

LOS NÚMEROS

No soy de números; ni me gustan ni los entiendo. Seguramente mi cabeza dispersa y soñadora no pasa por lo exacto y la perfección de las cifras. A pesar de ello, llevo meses dando vueltas a las coincidencias numéricas que me acompañan este año.

Elena y yo cumplimos sesenta años y no sé ni explicar lo que supone pensar en haber llegado a esta edad en la que uno esperaba ser alguien, desde luego, diferente a lo que soy. Ni mejor ni peor... ¿menos ingenuo, más sabio...?

Además del sesenta cumpleaños de Elena, en agosto terminaremos de pagar una eterna hipoteca de treinta años. Larga aunque lo suficientemente cómoda como para que no haya terminado ahogándonos en el camino. Si así no hubiera sido no habríamos hipotecado nuestra vida para poder tener un techo bajo el que vivir, ese gran engaño de nuestros días.

Poco después, en octubre, hará treinta años -otra vez treinta- que me casé con aquella chica de pelo rizado y gafas redondas que no se parecía a nadie más que a ella misma. En estos años ha habido de todo pero no se me ocurre una compañera de vida mejor a pesar de lo diferentes que somos o precisamente por ello. Y así seguimos.

Nos reuniremos los supervivientes de aquel evento y algunas nuevas incorporaciones. Brindaremos por los que ya no están y celebraremos la vida. 

Y por si fuera poco es el primer verano que pasamos sin ti, papá. No tengo que explicar lo que esto significa. Santa Pola, como la Venecia de Charles Aznavour, que callada quietud, que tristeza sin fin... no será igual. Y ahí voy, leyendo tus libros, viendo tus fotos, vistiendo tus camisas y usando tu maquinilla de afeitar.

                                         19 de julio de 2025




lunes, 21 de abril de 2025

FECHAS

 Aunque no soy nada aficionado a conmemorar fechas llevo un par de días dándole vueltas a la llegada del día veintiuno. Hoy hace cuatro meses que te fuiste aunque no nos hayas dejado y estés en cada momento y cada detalle de nuestra vida diaria. Tan grande es tu sombra, papá.

El año de la pandemia cumpliste noventa esplendidos años y aunque nos hubiera gustado hacer una celebración de tu vida no nos fue posible debido a que el maldito virus no nos permitió reunirnos. Así que optamos por pedir a la gente cercana, familiares y amigos que grabaran un vídeo en el que te enviaran un mensaje.

La respuesta fue espectacular y emocionante. Todo el mundo te expresó de una forma tan bonita, tan bonita, y con tal cariño lo que significabas para ellos que ahora cobra una dimensión aún mayor.

Como siempre fuiste agradecido y muy bien educado quisiste corresponder y, de la misma manera, te grabamos y enviamos las imágenes a cada una de esas personas.

Hace unos días, por casualidad, revisando el teléfono encontré ese vídeo. No es raro porque apareces sin buscarte por cualquier parte. Aunque me sobrecoge verte en movimiento y escuchar tu voz, creo que es una buena manera de agradecer en tu nombre todas las muestras de afecto y respeto que hemos recibido y seguimos recibiendo desde aquel veintiuno de diciembre ya que en él expresas lo importante que era para ti el recuerdo que dejarías en nosotros, los que nos hemos quedado.

Ahí estás papá, tan vivo como siempre. Un beso muy grande.



lunes, 10 de marzo de 2025

El doctor García

 Hola papa,

te escribo porque creo que es la mejor manera de contarte algunas cosas que siento desde tu partida. Tengo la sensación de tener una herida que supura lentamente, poco a poco, sin hacer costra. Una herida que me permite vivir pero que no deja de molestar y de hacer daño.

Este fin de semana mamá y yo nos hemos visto de una sentada la serie de televisión Los pacientes del doctor García. Está basada en una novela de Almudena Grandes con el mismo título y todavía no sé cómo se nos habían pasado hasta ahora. Libro y serie.  Y es que es todo tan tuyo, tan nuestro…

Te hubiera encantado a pesar de que en más de una ocasión te habríamos escuchado decir “a estos actores de ahora no se les entiende nada”. Desde el principio nos sentamos y casi no nos pudimos levantar hasta el final. Detrás de cada personaje hay una persona de la que nos has hablado, de cada situación un recuerdo y de cada conclusión la triste realidad. Parece que hubieses dictado algunas de las frases de los diálogos.

Aunque es una emocionante historia de espías también lo es de ideales y de derrotas, de amistad y de traición, de verdad y de mentiras… De malos y de buenos.

Los que te queremos no hemos dejado un momento de tenerte con nosotros pero viendo esta historia, mamá y yo nos hemos mirado sin necesidad de hablar porque no hemos podido evitar acordarnos de tu claridad mental, de tu bondad y tu honradez. De tu memoria y tu lucidez que nunca olvidaron una guerra y una posguerra infames. Tantas veces te he escuchado hablar y contarnos qué pasó después, como muchos españoles habían ayudado a derrotar a los nazis y como los aliados dejaron a su suerte a este país tan raro y tan necesitado de sensatez.

Llega la transición, en la que te vi claramente en el protagonista, y la historia termina con el regreso de la Argentina, treinta años después de haber “emigrado”, de su amigo del alma que, para colmo, se llama Manolo. Tú ya sabes, papá. No necesito contarte más.

Hay heridas que no cierran pero de vez en cuando un poquito de antibiótico ayuda a que la infección no se extienda. En esta ocasión, esa penicilina me la ha dado el doctor García. Creo que te habría gustado mucho conocerle.

Un abrazo muy fuerte, papá. Cuídate mucho.